acerca de vtilitas

La función, segunda de la trinidad vitruviana, aparece aquí la primera, pues interesa comenzar describiendo los territorios funcionales de la catedral.


 



La Giralda.



Es la denominación actual de la torre y campanario de la catedral, constituyendo dentro de ella una entidad autónoma, destacable no solo por su ubicación e historia sino, además por sus variados aspectos formales, funcionales y simbólicas, hasta el punto de ser el emblema de la catedral y constituir su imagen una de las típicas de la ciudad, objeto de uso, consumo y abuso. Su base cuadrada, que arranca a 7,12 m. sobre el nivel del mar, tiene 13,61 m. de lado y llega a la altitud de 104,06 m.

En apariencia es una unidad, pero sin embargo, es el resultado de la superposición de dos obras muy distantes en el tiempo y en los estilos, aunque bien integradas gracias a los artificios compositivos del arquitecto Hernán Ruiz. La primera obra, coincidente con el gigantesco paralelepípedo de ladrillo que forma casi la mitad de la altura del edificio, se realizó en época almohade, como torre (Zoma o Alminar) de la aljama. La segunda etapa, que comienza mezclando ladrillo y piedra, para concluir siendo sólo de bronce, se inició durante la etapa manierista.

{short description of image}   Este campanario, en el que se integran cuatro espadañas, cada una de las cuales tiene seis campanas, se llamó "Torre Mayor" o "Torre de Santa María"; a comienzos del siglo XVII, concretamente desde que en 1603 se publicó El Viaje Entretenido, de Rojas Villandrando, la veleta comenzó a llamarse "Giralda", nombre popular acreditado en cancioneros de la época; a mediados de la centuria siguiente este nombre se aplicaba al conjunto, como "Torre de la Giralda"; la evolución se completó llamando Giralda a toda la torre y "Giraldillo" a la veleta . No ha sufrido ningún cambio desde entonces, salvo la eliminación de sus yeserías almohades y los frescos renacentistas a fines del siglo XIX. Hoy la Torre, que llegó a ser defensa de la catedral en la Edad Media, candelero e instrumento musical para las celebraciones urbanas y vivienda de sus servidores, sólo se usa como campanario y mirador.

El Patio de los Naranjos.

El claustro de la Catedral de Sevilla es un espacio rectangular descubierto, conocido como "Corral de los Naranjos" desde comienzos del siglo XIV, cuyo costado meridional lo constituye el flanco del Evangelio de la Catedral propiamente dicha, que sustituyó a la Sala de Oración de la aljama, los lados de Levante y Septentrión corresponden al sahn de la misma y el de Poniente es la fachada de la Epístola de la parroquia del Sagrario, que destruyó ese lado.

Consta que las caras exteriores de los estribos dibujaron en origen un rectángulo de 43.32 m. (Norte-Sur) por 81.36 m. (Este-Oeste); los lados cortos eran sendas danzas de siete arcos gemelos y los largos tenían trece, formando dos tandas de seis, y un gran arco central, que corresponde al acceso principal del Patio, la llamada Puerta del Perdón. Se iniciaron las obras de este Patio en (1172 C.) y se concluyeron en el año (1196 C.), alojando los muchos usos que fueron típicos de estas "plazas mayores" musulmanas. Cuando los cristianos tomaron Isbilya en 1248 C., este sahn se convirtió en cementerio, aunque hasta 1432 se celebraba en él una de las ferias anuales de la ciudad.

El patio, con la Giralda al fondo.


Sobre esta base, se han ido introduciendo cambios hasta constituir hoy día uno de los ámbitos polifuncionales del complejo catedralicio; las modificaciones más significativas han sido los derribos de la Sala de Oración y de la nave de Poniente, y también una corta serie de obras menores de las que algo queda, tras las restauraciones del presente siglo. Entre ellas se hallan una capilla funerarias, las portadas de otras, unos arcosolios y un púlpito, ubicados en las galerías periféricas conservadas; finalmente, en un proceso que se inició en el siglo XV, han ido apareciendo usos culturales, hasta llegar a la situación actual, cuando prácticamente carece el Patio de utilidad religiosa concreta. {short description of image}


 

La Magna Hispalensis.

La catedral propiamente dicha es un edificio insólito que comparte con otras nueve europeas del mismo estilo el rasgo de poseer el máximo de cinco naves; además tiene otras dos naves más, compartimentadas en ocho tramos de capillas y los extremos del crucero. Todos estos espacios se reparten una gran ámbito de perfecta orientación cristiana, mirando hacia Levante.

Quizás lo mas raro es que la catedral no tiene cabecera en el sentido gótico habitual, en forma de ábside con girola, pues su planta es un perfecto rectángulo que corresponde con toda exactitud a la de la aljama, de la que también heredó la rara situación de puertas en la cabecera. Esta disposición, justificada plenamente por la existencia del oratorio almohade, fue posteriormente asumida por otras catedrales góticas.

Una vista transversal desde la nave central.
Caracoles y pináculos del ángulo Suroeste de la Catedral.

Sus muros tienen poco espesor, pero las capillas están separadas por estribos perpendiculares al eje del templo, que terminan en 28 pilares adosados que, con otros 32 exentos, dan soporte a las 68 bóvedas ojivales de la Magna Hispalensis, apelativo que ostenta en la serie de las catedrales españolas; estas bóvedas se escalonan desde el tramo central del Crucero (37 m. de suelo a clave), el resto de éste y toda la nave central (32,30 m.), las cuatro naves laterales y colaterales y dos de las capillas de la cabecera (24,50 m.), hasta las más bajas, las de las capillas (12,80 m.).

      La luz natural es algo escasa en este gran espacio pese a la luminosidad del cielo sevillano, pues las ventanas no son muy grandes pues las naves laterales no dejan lugar para más; además los huecos han estado siempre tamizados por hermosos vitrales.

     En la nave central de la catedral gótica se alojan dos grandes "edificios": el Coro, que es un recinto flanqueado por los órganos, y la Capilla Mayor, de cuatro plantas, que aloja el enorme retablo mayor; entre ellos quedan tres zonas: la nave de san Fernando, que hace de cabecera, el Crucero, situado hacia el centro y cuyas bóvedas son las más altas de todo el conjunto y, hacia los pies del edificio, el Trascoro.

 

    

La portada de San Miguel o del Nacimiento.

Cada uno de estos tres ámbitos viene a corresponder, sobre poco más o menos, corresponde, a las tres jerarquías de la ciudad medieval: la catedral "regia", es decir, el panteón de los reyes, la "eclesiástica", o parte que usaban habitualmente el arzobispo y el Cabildo y, finalmente, la catedral "popular", situada hacia Poniente. En estos "edificios interiores" hallamos otra serie de ocho capillas o altares y seis bóvedas ojivales más, pequeñas y muy complejas.

    Es evidente que la función originaria y principal de estos ámbitos era y es la religiosa, entendida en un sentido ceremonial, sobre todo por lo que concierne al ámbito general, y funeraria, especialmente en el pasado, en lo que atañe a las capillas, aunque ambas funciones se mezclan en casi todos los ámbitos citados; en la actualidad a estas tareas básicas se superponen otras, menos sistemáticas, tales como la exposición de elementos artísticos, depositados principalmente en las capillas, o la celebración de actos culturales masivos, tales como conciertos, exposiciones o representaciones, que se desarrollan en los espacios mayores.



La capilla Real.

Como cabecera del gran edificio gótico existe hoy una extraña organización arquitectónica, cuya rareza tipológica se debe a su azarosa historia, pues es una especie de ábside renacentista atrófico situado donde cabría esperar una gran girola ojival. Sabemos que el 1 de junio de 1253 fue enterrado en la catedral el rey Fernando, y acto seguido fue armado y alzado sobre el pavés su hijo, Alfonso, quien organizó en el lugar una capilla funeraria que abarcaba la mitad de Levante de la aljama cristianizada. Este ámbito fue derribado a mediados del siglo XV y su contenido pasó al Patio de los Naranjos, hasta que en 1579 se trasladaron a la capilla que podemos ver hoy, que ocupa una gran parte de lo que en la Edad Media se llamó "Corral de los Olmos".

Foto de Álvaro Jiménez Sancho
Foto de Álvaro Jiménez Sancho

En la cabecera del templo gótico se conservaron sin alteraciones dos capillas normales, las de san Pedro y de san Pablo,mientras la central se prolongó hacia el exterior, para conseguir un ámbito cuadrado, cubierto con bóveda hemisférica casetonada y un remate en semicírculo, con bóveda de cuarto de esfera, todo ello suntuosamente decorado. A esta organización axial se añadieron dos cámaras laterales, que alargaron, por detrás y sin conexión con ellas, las capillas normales; aquellas que actuaron como sacristías, se subdividieron en altura, ofrecieron sendas tribunas al espacio principal. Esta Capilla Real es panteón de los dos monarcas citados, asi como algunos otros miembros de la familia real de la época, y aloja además la imágen gótica de la patrona de la ciudad, Santa María de los Reyes, siendo el ámbito de la catedral que más intenso y continuo uso religioso tiene, por lo que permanece abierto, junto con los espacios adyacentes, a lo largo de toda la jornada.

El Cuadrante renacentista.

Durante el XV diversos servicios y anexos del culto catedralicio se alojaron fuera del gran rectángulo gótico. Cuando las obras de éste estaban a punto de acabar, se planteó construir sus alojamientos definitivos; para ello se agregaron edificios al buque medieval por el ángulo sureste, mirando a los Reales Alcázares, con fachada a la Plaza de los Cantos, para lo que se construyó una gran fachada apilastrada que sirvió para envolver su variedad espacial. Este proceso comenzó hacia 1.530 y duró hasta los últimos años del siglo, pasando de un elegante gótico flamígero a la mejor versión española del Manierismo, quedando englobados por un gran muro apilastrado.

Muro exterior del Cuadrante renacentistas.
Interior de la Sala Capitular, con varias pinturas de Murillo.

     Por lo tanto algunos de estos espacios son anteriores a él (Sacristía de los Cálices y Necessaria) otros son coetáneos (Sacristía Mayor) y otros posteriores (Patio de los Oleos, Patio del Mariscal, Sala Hispóstila, Capítulo, Antecabildo y Contaduría). Las funciones de carácter mas próximo al culto quedaron albergadas en las dos sacristías, la gótica llamada "de los Cálices", que quizás en origen fuera el sagrario de la catedral, y la "Mayor", decididamente plateresca; estos espacios, de manera muy precoz, iniciaron la progresiva trnasformación del edificio en un conjunto de espacios expositivos, pues hace casi doscientos años que se dedican a mostrar el "tesoro". Otros de estoa ámbitos periféricos sirvieron como zona para las reuniones del Cabildo (Sala Capitular y Antecabildo) y tambien para la estancia de los capitulares (Patio del Mariscal y sus altos y la Sala de las Columnas con sus anexos). Finalmente otros tenían la misión de albergar las oficinas de la institución capitular (Contaduría) y el depósito de sus caudales (Patio de los Oleos y sus anexos). Hoy todos ellos sirven para exponer obras de arte o son ellos mismos objeto de exposición.

Vista del Antecabildo.

El Sagrario.

Como se indicó al hacer referencia al Patio de los Naranjos, éste, en diversas épocas históricas, ha alojado la capilla que la catedral ha dedicado al Sagrario, hasta que se inauguró el edificio actual el 16 de Junio de 1.662, y en el que misión primitiva ya había sido ampliamente rebasada por las tareas parroquiales. Aunque se pensó hacerlo en medio del patio, lo cierto es que finalmente se hizo sobre la dobles galería almohade de Poniente, sobre cuyos cimientos se montó, para su desgracia.

Exterior del Sagrario.
Nave del Sagrario.

El espacio interno, singularmente las bóvedas, recubrieron unas profusas decoraciones vegetales en relieve, y unos buenos grupos escultóricos en las tribunas. El templo recibió acceso desde la propia Catedral, la calle que se llamó "de Génova" (hoy avenida de la Constitución), el Patio de los Naranjos (cuyo eje transversal enfatizó con su acceso) y la nave más próxima del Sahn, que ha venido usufructuando desde entonces.


El Pabellón de Oficinas.

Desde el crucero hacia los pies del templo aparece este Pabellón, que prolongar la fachada del Cuadrante; comenzó siendo un granero en el siglo XVIII, aunque nunca llegó a terminarse ni a usarse como tal, de forma que unas obras posteriores lo transformaron en oficinas y despachos de la Catedral, terminando sus obras en 1930. En diciembre de 2000 terminarán las obras que han transformado esta zona anexa de la catedral en el Pabellón de Recepción de la visita turística.

Ángulo suroeste del Pabellón de Oficinas.